La dieta mediterránea nos permite comer de forma sana con poco dinero

El doctor Aranceta, experto en nutrición, alerta de los cambios alimenticios

Una información publicada en Deia señala que el cambio de hábitos en nuestra vida se ha traducido también en un abandono de la dieta mediterránea. Cada vez las grasas tienen mayor presencia en la dieta, se come más, pero no mejor. Todo ello, unido al sedentarismo, provoca que los niveles de obesidad se estén acercando al de países como EE.UU. y que aumente el riesgo de problemas cardiovasculares. Estudios recientes demuestran que en el Estado casi se duplica el consumo recomendado de grasas saturadas. “Somos lo que comemos”, sentenció con preocupación Javier Aranceta, profesor asociado de Nutrición Comunitaria de la Universidad de Pamplona y presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

El doctor Aranceta fue uno de los especialistas que participó en la VI Jornada Aquarius de Formación en Gastroenterología que se celebró el viernes en Bilbao con la participación de más de un centenar de médicos internos residentes de Gastroenterología, Medicina Interna y Atención Primaria del País Vasco, Navarra, Cantabria, Asturias, Alicante, Aragón y Portugal.

Según el experto en nutrición, las recomendaciones de cinco raciones diarias de frutas, verduras y hortalizas para una alimentación saludable son todavía una “asignatura pendiente” en nuestro país. “Estamos en porcentajes de 2,6 de consumo diario, muy lejos de los niveles óptimos”, alertó.

Según estimaciones del año 2000, solo el “46% de la población está en un perfil de dieta adecuada”. “Nos queda mucho por mejorar”, subrayo, al tiempo que se refirió a la necesidad de poner el foco de la mejora en las capas sociales más desfavorecidas donde se constata un alarmante abandono de la dieta mediterránea.

Comer en tiempos de crisis

En esta línea, Aranceta explicó que desde la SENC están trabajando en la elaboración de unas recomendaciones para alimentarse bien en tiempos de crisis. “Hay que volver a la dieta mediterránea que nos permite con poco dinero comer bien. Se puede organizar una dieta saludable sin necesidad de recurrir a la comida rápida. No es cierto que para comer bien sea necesario tener mucho dinero“, recalcó el experto.

Aranceta destacó la importancia de la “compra saludable” y la organización de la cesta de la compra, ya que “cuando vamos al supermercado acabamos comprando más de lo que necesitamos”, admitió.

Sobre las guías alimentarias, el profesor Aranceta explicó que “en estas se abandona la propuesta de alimentos buenos y alimentos malos y se encamina hacia una propuesta de alimentación confortable en la que se persigue como primer objetivo el equilibrio energético (equilibrio entre la ingesta y el gasto)”.

“Nos interesa promocionar y aumentar el consumo de frutas, verduras y hortalizas de temporada. Sustituir la compra de alimentos elaborados con harinas y productos refinados por cereales integrales y productos poco manipulados. Un segundo punto imprescindible es a puesta a punto de programas e iniciativas que fomenten y faciliten la práctica de actividad física saludable”, explicó Aranceta.

Al mismo tiempo el experto consideró que “no todo vale para todo en alimentación” por ello “debemos tener una información para saber de dónde partimos y acercarlo a un perfil más saludable”. Este tránsito debe ser la “dieta confortable” donde se introduce “un beneficio pero también cierto confort” para la persona.

Actividad física

El doctor Aranceta se refirió también al “papel prescriptor” que tiene la dieta, la hidratación y la actividad física para nuestra salud. En este sentido aseguró que resulta clave la formación continuada en temas de alimentación, nutrición y actividad física saludables “orientados especialmente a profesionales de la salud y en este caso a médicos internos residentes (mires) de todas las especialidades médicas para que puedan capacitarse y apoyarse para su futuro profesional con medidas terapéuticas complementarias vinculadas a los estilos de vida”.

El presidente de la SENC reconoció que nos encontramos ante una nueva era en la nutrición, donde no se trata de cantidades sino la nutrición personalizada, que tenga en cuenta ciertos perfiles genéticos.

Por otro lado, el manejo de la hepatitis, cambios en el abordaje de la úlcera gastroduodenal y el papel de la fluidoterapia en la pancreatitis fueron otros de los temas que se abordaron en la VI Jornada Aquarius de Formación en Gastroenterología. Las nuevas terapias para tratar la hepatitis C, explicó Mª José Devesa, del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, “permiten un mejor manejo y da esperanza de vida a los pacientes. El manejo de la patología exige una atención altamente especializada del hepatólogo y genera un volumen importante de consultas y demandas de atención sanitaria”.

Fuente: www.deia.com