Diez mitos destronados

Una información publicada ésta semana en el diario Qué nos aclara 10 falsos mitos.

1. Las aceitunas están prohibidas si se quiere adelgazar. Cada aceituna aporta por término medio solo quince calorías, realmente muy pocas, lo que implica que pueden utilizarse en dietas de adelgazamiento, debidamente combinadas con otros alimentos, como por ejemplo en ensaladas.

Ramón Estruch, portavoz del estudio “Prevención con dieta mediterránea” y consultor sénior del Departamento de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona.

La fórmula. En lugar de añadir a la ensalada una cucharada grande de aceite es posible comerse seis u ocho aceitunas.

2. Beber agua con azúcar elimina las agujetas. Desde el punto de vista nutricional, lo más recomendable después de hacer ejercicio intenso, buscando la doble finalidad de recuperar las reservas de glucógeno y minimizar el daño muscular provocado, es combinar hidratos de carbono de absorción rápida con proteínas. Por ejemplo, comerse un plátano o cualquier otra fruta con yogur y cereales o frutos secos, o si se prefiere un bocadillo de jamón o una barrita energética con un zumo de frutas.

Óscar Luis Celada, jefe médico de la Selección Española de Fútbol.

La fórmula. Una vez producidas las agujetas, la aplicación combinada de crioterapia (el empleo de frío), antiinflamatorios del tipo ibuprofeno, masajes de descarga, estiramientos suaves junto a un ligero ejercicio aeróbico, puede resultar adecuada para el tratamiento de las musculatura afectada.

3. Los frutos secos favorecen el sobrepeso. Se trata de una idea antigua y también lógica, ya que es bien conocido que los frutos secos son ricos en grasa. Al respecto, existe la creencia de que no hay nada que engorde más que las grasas, por más que se haya establecido que engordan menos que los azúcares. Además las grasas insaturadas (presentes no solo en estos frutos sino también en el aceite de oliva y la margarina) se queman mejor que las saturadas.

Emilio Ros, responsable de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona.

La fórmula. Por el efecto de saciedad que producen, las personas que consumen frutos secos dejan de comer otros alimentos, lo que compensa en gran parte el exceso de calorías que contienen. Eso sí, no hay que tomarlos después de cenar.

4. Los productos “light” no engordan. Que un alimento sea “light” no significa que no tenga calorías ni valor energético; simplemente indica que contiene, como mínimo, un 30 por ciento menos de calorías que la versión no “light” del mismo alimento.

Antonio Villarino, presidente de la Sedca y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense.

La fórmula. Es posible comer ligero sin recurrir a productos “light”, simplemente basta con privilegiar el consumo de verduras y frutas.

5. Las ostras son afrodisíacas. No es más que un mito sin demostración científica alguna, lo que sí aportan son proteínas, vitaminas A y D, y también minerales como calcio, magnesio y, en menor proporción, yodo, potasio y fósforo.

Ana Sastre, jefa de la Unidad de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

La fórmula. Es posible que el olor y el sabor de determinadas viandas puedan resultar excitantes e, indirectamente, exaltar la pasión.

6. Cuanto más duerme una persona, más engorda. Aunque es cierto que al dormir se gasta menos energía, diversos estudios han demostrado que dormir entre ocho y diez horas diarias protege contra el sobrepeso y la obesidad, del mismo modo que dormir menos de cinco estimula y potencia la ganancia de peso.

Alfredo Martínez, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Universidad de Navarra y asesor de la Unión Europea en temas relacionados con la nutrición.

La fórmula. Hay estudios que recogen que las personas que duermen menos de cinco horas producen mayores niveles de grelina, la hormona que aumenta las ganas de comer y que, sin embargo, dormir una hora adicional reduce hasta en un 36 por ciento el riesgo de padecer sobrepeso.

7. Ayunar bebiendo solo líquidos desintoxica el organismo. Es un error, ya que el peso perdido se recupera muy rápido. Tampoco es cierto que ayunar contribuya a eliminar toxinas o purifique. Si se trata de dar un pequeño descanso al organismo, la estrategia más acertada es evitar consumir alcohol y dar prioridad a los alimentos ricos en agua y en fibra, como las frutas y las verduras, para que cubran las necesidades energéticas básicas de glucosa y glucógeno e impedir que el organismo se vea obligado a recaptar aminoácidos del músculo.

Javier Aranceta, presidente de la Sociedad española de Nutrición Comunitaria, SENC.

La fórmula. En la práctica, el hígado y los riñones se bastan para limpiar el organismo.

8. El pan tostado engorda menos que el pan fresco. Cuando el pan se tuesta, el efecto del calor provoca la evaporación del agua que contiene, por lo que pesa menos, si bien el contenido de hidratos de carbono y proteínas no se altera, sino que se mantiene estable. A igualdad de peso, el pan tostado aporta pues más calorías.

Marta Guarro, nutricionista.

La fórmula. Si algunas dietas para perder peso recomiendan este tipo de rebanadas tostadas (como los biscotes) es porque al tener una textura más consistente inducen a comer trocitos más pequeños y a masticar más, lo cual ayuda a “estirar” la ingesta y que la sensación de saciedad sea mayor.

9. Comer más de tres huevos a la semana es malo. Una persona que tenga exceso de colesterol en sangre puede comer perfectamente tres o cuatro huevos completos a la semana y tantas claras como desee, ya que el colesterol del huevo se localiza únicamente en la yema. En cuanto a una persona sana que tenga el colesterol normal puede consumir sin ningún problema siete huevos a la semana.

Pedro Mata, responsable de la Unidad de Lípidos de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y presidente de la Fundación Española de Hipercolesterolemia Familiar.

La fórmula. El huevo por sí solo carece de una capacidad relevante para aumentar los niveles de colesterol (estos niveles guardan mucha más relación con la ingesta de grasas saturadas). El cuerpo solo absorbe entre un 30 y un 50 por ciento del colesterol que consume con los alimentos, mientras que asimila el total de las grasas saturadas.

10. La sal engorda. Es completamente falso que la sal engorde por la sencilla razón de que no tiene calorías. Tampoco es verdad que contribuya a la retención de líquidos siempre y cuando el consumo sea razonable: por debajo de 5 gramos diarios.

Jesús Honorato, director del Servicio de Farmacología de la Cínica Universitaria de Navarra.

La fórmula. Al final todo es un problema de dosis. Exceder los 5 gramos diarios recomendados por los expertos puede resultar además un factor de riesgo para desarrollar dolencias cardiovasculares o hipertensión arterial.

Fuente: Qué

P. MANZANARES