La HF sin diagnosticar en Navarra

Según una información publicado en Noticias de Navarra ocho de cada diez navarros ignoran que sufren la enfermedad.

La hipercolesterolemia familiar es una enfermedad silente que en muchas ocasiones se hace visible a través de sus efectos más dramáticos: ataques cardiacos, ictus o trombosis. Un 80% de la población navarra que sufre este trastorno, altos niveles de colesterol LDL (malo) que se transmite de padres a hijos, lo desconoce, pese a que puede elevar el riesgo de eventos cardiovasculares precoces. “El peligro de ignorarlo es que el colesterol es un factor de riesgo cardiovascular y esos pacientes con tratamiento farmacológico adecuado pueden normalizar el colesterol y tener un riesgo normal, mientras que si mantienen picos elevados conforme vaya aumentando de concentración el riesgo, que viene determinado por el desarrollo de placas de colesterol dentro de las arterias, se irá incrementando”, explica el responsable del Área del Corazón del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN), Román Lezaun.

La hipercolesterolemia familiar es un trastorno genético causado por un defecto en el cromosoma 19. El defecto hace que el cuerpo sea incapaz de eliminar la lipoproteína de baja densidad (colesterol malo) de la sangre. Esto provoca niveles altos de colesterol LDL en la sangre, lo cual hace que uno sea más propenso a presentar estrechamiento de las arterias a raíz de ateroesclerosis a temprana edad. “Eso no significa que los infartos en menores de 50 años se deban solo a que no se les ha diagnosticado hipercolesterolemia familia. No solo el colesterol influye en los ataques al corazón entre personas jóvenes, también lo hacen otras causas la diabetes, la hipertensión, el consumo de cocaína, etc.”, precisa Lezaun.

En Navarra existe un protocolo de detección en el que participan médicos de Atención Primaria y pediatras, así como especialistas en Endocrinología y Cardiología. Los médicos de los centros de salud lo aplican, según explica Santos Induráin, vocal de la Sociedad Navarra de Medicina de Familia y Atención Primaria, cuando alguno de sus pacientes presenta en los análisis un nivel anormalmente alto de colesterol o se dan casos de hipercolesterolemia en su familia. En tal caso, se investiga el historial personal del paciente -su nivel de LDL o la presencia de tumores cutáneos grasos, llamados xantomas, y depósitos de colesterol en el ojo (arco corneal), entre otros aspectos-, así como el historial familiar, si existen casos de problemas cardiacos precoces, infartos o ictus, por ejemplo, entre sus allegados (con menos de 55 años en el caso de hombres y de 65, en el de las mujeres). Todos estos aspectos se cuantifican y si el resultado es superior o igual a 8 puntos se considera casi seguro que se trata de hipercolesterolemia familia, entre 6 y 7, probable y 3 y 5, posible. A partir de 6 y al ser un trastorno de tipo metabólico se deriva al paciente a Endocrinología, donde se le realizan análisis genéticos para detectar la mutación genética, y en caso de que se trate de hipercolesterolemia familiar es aconsejable realizar el correspondiente estudio a los familiares de primer grado.

El tratamiento puede consistir en una dieta baja en grasas saturadas y rica en grasas insaturadas, y ejercicio físico, pero generalmente es necesario emplear medicamentos, también en el caso de niños, incluso combinando dos fármacos. “El tratamiento debe ser personalizado y se considera necesario con colesterol por encima de 200, aunque es necesario estudiar otros valores”, precisa Lezaun, quien añade que la cifra debe ser menor de 100 si se ha sufrido un infarto.

Fuente: Noticias de Navarra