Los plásticos causan daños a la salud

Los plásticos y microplásticos están por todas partes. Provienen de múltiples fuentes, incluyendo neumáticos, textiles, cosméticos, pintura y la fragmentación de objetos más grandes. Están en alimentos y bebidas y se encuentran ampliamente distribuidos en el medio ambiente natural, y pueden ocasionar daños en múltiples niveles biológicos del cuerpo humano.

Los plásticos han hecho nuestras vidas más cómodas. Sin embargo, los beneficios de los plásticos y micro plásticos tienen costes elevados para la salud humana y el medio ambiente. Estas diminutas partículas, formadas por abrasión, fragmentación y quema al aire libre de plásticos, se encuentran en el océano, el Ártico, los glaciares del Himalaya, el aire, los alimentos y el agua potable. Más recientemente, se han detectado en pulmones y heces humanas, lo que refleja la exposición por inhalación e ingestión, así como en sangre, arterias carótidas, corazón, cerebro, hígado, ovarios, testículos y placenta. Los primeros informes clínicos y epidemiológicos sugieren una asociación entre los micro plásticos con efectos perjudiciales en la salud, en particular enfermedades cardiovasculares, alteraciones en la reproducción y en el sistema inmunitario. Estos hallazgos están respaldados por modelos experimentales que muestran que los micro plásticos, especialmente las partículas más pequeñas, pueden atravesar las barreras celulares en el pulmón y en el intestino humano, alcanzando la circulación sistémica y, posteriormente, tejidos como los órganos reproductores, la placenta y el cerebro e inducir inflamación, estrés oxidativo y alteraciones metabólicas.

La contaminación ambiental por los plásticos podría duplicarse para 2040, y se ha pronosticado un daño a gran escala. La preocupación pública va en aumento, y se están considerando diversas medidas para abordar la contaminación por micro plásticos. Ahora, se necesita un compromiso claro sobre la eficacia de las posibles soluciones para abordar el problema y minimizar los riesgos de futuras consecuencias no deseadas.

Fuente: Adaptado The Lancet, 2026; 408, 500-503