Atención médica y contacto físico
El contacto físico proporcionado por un profesional médico permite obtener información clínica y comunicar mejor el cuidado necesario. El tacto es una herramienta tanto diagnóstica como terapéutica. Los pacientes que han sido examinados físicamente afirman sentirse tratados con mayor empatía; la empatía del profesional, a su vez, se relaciona con una mayor satisfacción del paciente y mejores resultados.
El contacto físico es importante en todas las etapas de la vida. En la revista médica New England Journal of Medicine, un ensayo clínico aleatorizado realizado en cinco países demostró que el contacto piel con piel inmediato de los recién nacidos de bajo peso al nacer con el pecho de la madre redujo la mortalidad neonatal en los primeros 28 días de vida en comparación con la atención convencional en una incubadora. En adultos, la terapia de masaje puede ayudar a reducir el dolor y la ansiedad. A pesar de las evidencias de sus beneficios y de la sólida base neurofisiológica que los explica, el contacto físico no solo se subestima dentro de la profesión médica, sino que también suele verse con recelo.
Algunos grupos de pacientes, informan que se les examina con menos frecuencia que a otros y perciben cierta reticencia por parte de los médicos a tocarlos y examinarlos. En el caso de la diabetes y otras patologías crónicas, preocupa que la tecnología y la farmacoterapia, que han avanzado notablemente y han transformado la atención médica, también puedan estar contribuyendo a una disminución del contacto físico durante las consultas.
Con la rápida adopción de las tecnologías de Inteligencia Artificial (IA) en medicina, esta tendencia podría acentuarse o revertirse. Y surgen unas preguntas: ¿Colonizará la IA el encuentro clínico, fomentando una mentalidad más centrada en el diagnóstico que en la persona, o incluso reemplazará a los médicos de forma que su presencia física deje de ser necesaria?. Sin embargo, estas herramientas al facilitar la carga administrativa, también podrían ayudar a que el médico vuelva a centrarse en el paciente como sujeto y no como objeto, y con ello, en el contacto físico. Esto, contribuirá a la humanización de la relación médico-paciente.
Fuente: The Lancet Diabetes & Endocrinology, Agosto 2026

Comentarios desactivados