Jesús Santillana Fernández

40 años
Menasalbas (Toledo)

A Jesús le diagnosticaron Hipercolesterolemia Familiar Heterocigota hace 12 ó 13 años —no recuerda exactamente—, aunque ese primer diagnóstico no cambió su vida. Lo malo fue el infarto que le sobrevino a los 34 años y que le hizo temer por su trabajo. Ganadero, tiene una planta de engorde de vacuno, un trabajo en el que “hay que cargar peso y andar detrás del ganado” y por lo que en su momento pensó que no podría volver a trabajar. Sin embargo, cuando han pasado ya varios años, ahora se encuentra perfectamente, después de que le tuvieran que implantar un stent que, en lo fundamental, no ha cambiado su vida.

Aunque algún cambio sí se produjo. Dice Jesús que él era un hombre “muy divertido, bebía, fumaba”, y ahora no fuma y bebe con moderación, y sigue gozando de buen humor. También le gustaba jugar al fútbol, y aún recuerda con pena que tuvo que dejarlo. Todo aquello cambió, sobre todo por el miedo a otro infarto. Antes de su diagnóstico tenía más de 400 mg/dl de colesterol y ahora sin embargo tiene menos de 200. Muchos miembros de su familia paterna tienen el colesterol elevado, como sus dos hermanas y algunos sobrinos.

Ahora toma estatinas, ezetimiba y resinas, con buena tolerancia y reconoce que, “sinceramente”, hace una vida prácticamente normal.

Y tiene dos hijos, de 13 y 10 años, ninguno de los cuales ha dado síntomas de padecer la enfermedad (sus cifras de colesterol son normales).